HOMO SAPIENS 2020






Y sucedió que se detuvo el tiempo, regresaron los seres a las entrañas de sus cuerpos, a rellenar sus vacíos.

Fue doloroso para muchos, agonizante e insoportable para otros y llevadero para algunos privilegiados.

Aquellos que por nacimiento les fueron otorgados, bienestares, comodidades, oportunidades e infinitas opciones, incrédulos se sentían protegidos en sus mundos acomodados. Sosteniendo estructuras lineales, caducas e infértiles. Ajenos a la desesperación de los vulnerables, los invisibles, los silenciados.

Inútilmente la mayoría enfocaban sus miradas hacia afuera, esperando, deseando que todo volviera a la normalidad, un estado frenético y autodestructivo. Señalaban y olvidaban que hacía mucho tiempo se habían convertido en parásitos. Eran los seres más parasitarios y abundantes del planeta, aquellos con las más altas capacidades pero carentes de memoria, anclados en lo físico, lo material, lo lineal, la acumulación, el poder, el miedo, el dolor, los falsos bienestares de egos e individualidades. Contrarios y ajenos a toda regla que sustenta la vida.

Muchos decidieron marchar, unos en paz, otros a sabiendas del dolor que dejaban tras de sí. Abandonaban conscientemente la dualidad, partían hacia lugares donde colaborar más eficazmente. Etéreos. Ligeros.

Algunos, aquellos que recordaban, aquellos con memorias que iban más allá de lo puramente físico, trataron de mantener la calma. Aquellos que reconocían el tiempo sin tiempo. Aquellos que recordaban el origen y soñaban regresar a él. Conscientes y con recuerdos antiguos, memorias lejanas y primitivas. Sensibles al dolor ajeno, a la desesperación y al mundo frenético en el que se veían envueltos, en vano prendían luces para alumbrar el camino. Se veían abrumados por el dolor, el miedo y la oscuridad desprendida por sus semejantes. Tal era la densidad que más y más dificultoso sé hacía su cometido, hasta que fue imposible alumbrar a nadie más que a sí mismos.

En ese entonces la mayoría aún limitados en sus percepciones eran seducidos y aplastados por grandes dosis de entretenimientos plastificados y vacíos. Invadiendo y llevándose por delante a otros seres vivientes, a especies y espacios ávidos de vida.

Había llegado la hora…

Era el momento,

la Muerte.



0 vistas

Imagen: TaT (fragmento) · abril 2020

  • Instagram - Gris Círculo
  • Facebook - Gris Círculo
  • Pinterest - Gris Círculo